Para mayores
Juegos de palabras para personas mayores: cuáles elegir y por qué
Si buscas un juego de palabras para tu madre, para tu padre o para ti, lo importante no es que sea el más famoso, sino que se entienda a la primera y apetezca volver al día siguiente. Aquí tienes qué mirar antes de elegir y seis juegos que cumplen, en papel, en voz alta y en el teléfono.
Qué mirar antes de elegir
Hay muchísimos juegos de palabras, pero no todos son cómodos a partir de cierta edad. Antes de recomendar uno, conviene comprobar unas cuantas cosas:
- Que se lea bien. Letra grande, buen contraste, o al menos que se pueda ampliar.
- Que no pida nada raro. Ni descargas, ni contraseñas, ni registros con correo. Cuantos menos pasos, mejor.
- Que no haya reloj. Las cuentas atrás ponen nervioso a cualquiera y quitan las ganas de jugar.
- Que las partidas sean cortas. Diez o quince minutos bastan. Mejor un rato cada día que una tarde entera una vez al mes.
- Que se entienda sin manual. Si hay que explicarlo tres veces, no va a durar.
- Que se pueda comentar con alguien. Los juegos que se comparten con la familia o con los amigos se mantienen mucho más tiempo.
Con esa lista en la mano, estos son seis juegos de palabras para mayores que cumplen casi todo.
1. Refranes a medias
Uno dice la primera mitad de un refrán y el otro la termina. “A quien madruga…”, “…Dios le ayuda”. “Más vale pájaro en mano…”, “…que ciento volando”. “En casa de herrero…”, “…cuchillo de palo”.
Es un juego que no necesita nada, que se puede jugar por teléfono y que suele acabar en conversación: de dónde viene el refrán, quién lo decía siempre en casa, qué otros se recuerdan. Para los nietos, además, es un descubrimiento.
2. Frío o caliente con palabras
El juego de toda la vida, pero en lugar de esconder un objeto se esconde una palabra. Cada palabra que dices o escribes recibe una temperatura según lo cerca que está de la secreta por su significado: frío si no tiene nada que ver, tibio si algo comparte, caliente si estás cerca, y “te quemas” cuando ya casi está.
Se puede jugar de viva voz, con alguien que piensa la palabra, o en el teléfono, con una palabra secreta nueva cada día. Así podría ir una partida si la palabra fuera ganchillo (los grados son solo un ejemplo):
- autopista3 °CGlacial: muy lejos de casa
- sofá31 °CFresco: estamos en casa, en un rato tranquilo
- bufanda57 °CCálido: algo que se hace a mano
- lana77 °CCaliente: ya tenemos el material
- punto88 °CTe quemas: hacer punto es casi lo mismo
- ganchillo¡Encontrada!
En el teléfono no hay reloj ni límite de intentos, es gratis y no hace falta registrarse ni instalar nada. Puedes probarlo aquí mismo:
3. La sopa de letras
Un clásico que no falla. Buscar palabras escondidas en una cuadrícula pide atención y buena vista, y tiene la ventaja de que se puede dejar a medias y retomar. En papel, mejor con letra grande. En pantalla, mejor si se puede ampliar.
4. Autodefinidos y crucigramas
El autodefinido es la versión amable del crucigrama: las definiciones van dentro de las casillas y suelen ser más sencillas. Es perfecto para quien quiere repasar vocabulario sin agobios. El crucigrama, más exigente, es para quien ya domina los autodefinidos y quiere un reto mayor.
5. Palabras que empiezan por…
Se elige una letra y, en un minuto, se dicen todas las palabras posibles que empiecen por ella. Se puede complicar con categorías: frutas que empiezan por P, ciudades que empiezan por B, nombres de mujer que empiezan por M. Funciona muy bien en pareja, con un nieto o en un grupo.
6. Palabras encadenadas
Cada palabra empieza por la última sílaba de la anterior: mesa, sapo, pozo, zorro… Es sencillísimo, no necesita nada y se adapta a cualquier nivel. Tienes las reglas y algunas variantes en palabras encadenadas.
Cómo dejarlo listo en el teléfono, en dos minutos
Si la persona mayor no está acostumbrada al teléfono, ayuda mucho dejárselo preparado:
- Abre el navegador del teléfono (el móvil o el celular, según dónde vivas) y entra en el juego.
- Guárdalo en la pantalla de inicio. Casi todos los navegadores lo permiten desde su menú, con una opción como “Añadir a pantalla de inicio”. Así aparece un icono, como si fuera una aplicación.
- Aumenta el tamaño del texto en los ajustes del teléfono, si hace falta.
- Juega la primera partida a su lado. No para hacerlo por ella, sino para que vea lo fácil que es.
Un hábito agradable, no una obligación
Los juegos de palabras no hacen milagros ni sustituyen ningún tratamiento. Lo que sí hacen es mantener la cabeza ocupada, regalar un rato agradable cada día y, muchas veces, dar tema de conversación con la familia. Si cada mañana hay una palabra nueva esperando, a muchas personas les sirve de excusa para empezar el día con algo que les gusta.
Si buscas una rutina de diez minutos para cada mañana, aquí tienes ejercicios de memoria para mayores con palabras. Si organizas actividades para un grupo, mira juegos para personas mayores en residencias. Y para entender bien el juego de la temperatura, aquí está el frío o caliente con palabras, paso a paso.
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