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Frío, frío… caliente, caliente: el juego de esconder objetos en casa

Con niños

Frío, frío… caliente, caliente: el juego de esconder objetos en casa

Es uno de los primeros juegos que se aprenden y de los que más se recuerdan: alguien esconde algo y los demás guían con la voz. Aquí tienes cómo jugarlo en casa según la edad, qué esconder, cómo convertirlo en una búsqueda del tesoro y, para los mayores de la casa, una versión con palabras.

4 min de lectura

Jugar la palabra del día

Cómo se juega, en tres frases

Una persona esconde un objeto mientras el que busca espera fuera de la habitación o con los ojos tapados. Después entra y empieza a buscar, y los demás le van diciendo “frío” si se aleja, “templado” si se acerca un poco, “caliente” si está cerca y “¡te quemas!” cuando ya casi lo toca. Cuando lo encuentra, cambian los papeles.

No hace falta nada más. Por eso es el juego perfecto para una tarde de lluvia, para cuando los primos vienen de visita o para esos ratos en que “no hay nada que hacer”.

Con los más pequeños, de 2 a 4 años

A esta edad, lo importante es que encuentren el objeto, no que les cueste. Algunas ideas que funcionan:

  • Esconde a la vista. Medio tapado por un cojín, asomando detrás de una cortina, encima de una silla. Si queda escondido del todo, se frustran.
  • Deja que miren de reojo. Que vean más o menos hacia dónde vas. La gracia está en el camino, no en el misterio.
  • Una sola voz. Mejor que lo diga un adulto. Si cinco personas gritan “¡frío!” y “¡caliente!” a la vez, el pequeño se pierde.
  • Exagera la voz. “Friiiío” con voz de tiritar, “¡caliente, caliente!” cada vez más alto. Así lo entienden aunque aún no sepan bien qué es templado.

Un truco que encanta: esconder su peluche favorito “porque se ha ido a dormir la siesta” y buscarlo juntos.

De 4 a 6 años: ahora esconden ellos

Hacia los cuatro o cinco años, lo que más les gusta es cambiar de papel. Ser quien esconde y quien dice “¡frío!” les da un poder enorme. Déjalos. Al principio esconderán el objeto en el mismo sitio tres veces seguidas, o te dirán “caliente” cuando estés lejísimos. Forma parte del juego.

Para darle emoción, esconde algo que de verdad quieran encontrar: la merienda, el mando de la tele, un cromo, una nota con un dibujo que diga “esta tarde, parque”.

De 7 a 10 años: la búsqueda del tesoro en casa

A partir de los siete años se puede subir de nivel con una búsqueda del tesoro en casa. Escondes varias pistas en papelitos: cada una lleva a la siguiente, y la última, al “tesoro”. Las pistas pueden ser adivinanzas sencillas: “Donde da vueltas la ropa sucia” (la lavadora), “Donde duermen los zapatos” (el zapatero).

Y si alguien se atasca, vuelve el frío o caliente de siempre para echarle una mano.

Otras dos variantes para estas edades:

  • Con música. En lugar de decir la temperatura, sube o baja el volumen de una canción. Más alto, más cerca.
  • Con palmas. Más rápidas cuanto más cerca, más lentas cuanto más lejos.

Del objeto a la palabra

A partir de los ocho o nueve años, y para los mayores de la casa, el mismo juego funciona sin esconder nada. Alguien piensa una palabra, los demás dicen palabras, y quien la pensó contesta igual que siempre: frío, templado, caliente. Gana quien llega antes.

Esa versión existe también en el teléfono, con una palabra secreta al día. Escribes cualquier palabra y el juego te dice lo caliente que está, según lo cerca que queda de la secreta por su significado. Así podría ir una partida si la palabra fuera merienda (los grados son solo un ejemplo):

  1. tractor3 °CGlacial: ni rastro de comida
  2. recreo38 °CTibio: un descanso, y algo para comer
  3. tarde52 °CCálido: es un momento del día, y no uno cualquiera
  4. bocadillo76 °CCaliente: ya huele a pan con chocolate
  5. merendar93 °CTe quemas: lo mismo, pero en verbo
  6. merienda¡Encontrada!

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Un poco de cuidado en casa

Antes de empezar, conviene echar un vistazo a la habitación. Nada escondido en sitios altos a los que haya que subirse, nada dentro de electrodomésticos ni cerca de enchufes, y cuidado con las escaleras si el que busca va con los ojos tapados. Si juegas con niños muy pequeños, mejor una sola habitación y la puerta cerrada.

Por qué les gusta tanto

El secreto está en las palabras. “Caliente” no dice dónde está el objeto: solo dice que el último paso fue bueno. El camino lo encuentra el niño, a base de pequeños aciertos y pequeños errores. Y cuando de pronto todos gritan “¡que te quemas, que te quemas!”, aparece ese cosquilleo que, siendo sinceros, también se siente a los setenta.

Si quieres saber cómo se juega la versión con palabras paso a paso, la tienes en el juego de frío o caliente con palabras. Y si los que juegan son abuelos y nietos, hay más ideas en juegos para abuelos y nietos y en los juegos de toda la vida.

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