Abuelos y nietos
Juegos para abuelos y nietos: en el sofá, por videollamada o por WhatsApp
A veces los nietos están en el sofá de al lado y a veces a cientos de kilómetros. Para las dos situaciones hay juegos que solo piden ganas y unas cuantas palabras. Aquí tienes ideas para cuando vienen de visita, para la videollamada del domingo y para el grupo de WhatsApp de la familia.
En casa, cuando vienen de visita
Cuando los nietos llegan a casa, no hace falta tener juguetes nuevos ni juegos de mesa. Los mejores ratos suelen salir de lo más sencillo.
Veo veo. “Veo, veo. ¿Qué ves? Una cosita. ¿Y qué cosita es? Empieza por la letra…”. Funciona desde los tres o cuatro años, y en casa de los abuelos siempre hay cosas curiosas que mirar: el reloj de pared, la foto de la boda, el costurero.
Frío o caliente con un objeto. Escondes algo pequeño, un caramelo, un dedal, una moneda, y guías al nieto con la voz: “frío… templado… caliente… ¡te quemas!”. Luego le toca esconder a él, y descubrirás que es el momento que más le gusta. Hay ideas para cada edad en el juego de esconder objetos.
El cuento por turnos. Empiezas tú con una frase: “Había una vez un gato que vivía en un tejado de Cuenca…”. El nieto sigue con otra, y así, por turnos. El cuento acaba siempre en un sitio inesperado, y eso es lo divertido.
¿Qué hacías tú a mi edad? Prepara unas cuantas preguntas en papelitos: a qué jugabas, cómo era tu colegio, qué comías de merienda, cuál fue tu primer trabajo. El nieto saca un papel y tú respondes. A los niños les fascina imaginar a sus abuelos con su edad. Si quieres, aprovecha para enseñarle algún juego de entonces: tienes unos cuantos en los juegos de toda la vida.
Por videollamada
Cuando la distancia no deja verse en persona, la videollamada da para mucho más que “¿cómo estás?, ¿qué tal el cole?”. Unos cuantos juegos que funcionan bien a través de la pantalla:
¿Qué tengo detrás? Escondes un objeto a tu espalda y el nieto tiene que adivinarlo con preguntas de sí o no: “¿Es de comer?”, “¿Es más grande que una mano?”. Con veinte preguntas como máximo, es un juego que engancha a cualquier edad.
Veo veo por la pantalla. Esta vez es el nieto quien elige algo de su habitación, y tú tienes que adivinarlo. Te obliga a fijarte en su mundo, y a él le encanta enseñártelo.
Frío o caliente con una palabra. Piensas una palabra y el nieto va diciendo palabras. Tú contestas “frío”, “tibio” o “caliente”, según lo cerca que estén de la tuya por su significado. Así podría ir si la palabra fuera columpio (los grados son solo un ejemplo):
- cuchara4 °CGlacial: no estamos ni en la misma habitación
- recreo37 °CTibio: ya se está jugando
- plaza44 °CTibio: salimos a la calle
- tobogán78 °CCaliente: estamos en el parque infantil
- balancín86 °CTe quemas: otro que se mueve arriba y abajo
- columpio¡Encontrada!
Esa misma idea existe como juego en el teléfono, con una palabra secreta nueva cada día. Si quieres probarlo, escribe aquí tu primera palabra:
A distancia, cada día: la misma palabra en el grupo de WhatsApp
Las videollamadas son estupendas, pero no siempre cuadran los horarios. Hay una forma de estar en contacto cada día sin tener que coincidir: una palabra secreta diaria, la misma para todos.
Funciona así. Cada día hay una palabra secreta nueva en el juego, igual para todos los que juegan en español, estén en Valencia, en Buenos Aires o en Londres. Cada uno la busca por su cuenta, cuando puede: el abuelo con el café de la mañana, la nieta en el autobús de vuelta del instituto. El juego te dice en cada intento si tu palabra está fría o caliente.
Y luego viene lo bonito: en el grupo de WhatsApp de la familia, cada uno cuenta en cuántos intentos la encontró. “Yo en 18”, “Yo en 40, pero sin ayuda”. Nadie dice la palabra, esa es la única regla. Es una manera pequeña de compartir algo todos los días, aunque haya un océano en medio.
Es gratis, se juega en el navegador sin instalar nada y sin registrarse. Para empezar, basta con mandar el enlace a la familia o a los amigos.
Tres consejos para que funcione
- Que lo enseñe el nieto. Si el teléfono te da pereza, pídele a tu nieto que te ayude a abrir el juego la primera vez. A los nietos les encanta enseñar algo a sus abuelos, y es otra excusa para hablar.
- Ratos cortos. Con los niños pequeños, diez minutos de juego bien jugados valen más que una hora con desgana.
- Deja que gane… a veces. En los juegos de viva voz, ganar de vez en cuando los anima. Pero no siempre: también se aprende a perder con el abuelo.
Si quieres entender bien el juego de la temperatura, aquí lo tienes paso a paso: el frío o caliente con palabras. Y para los viajes a ver a los nietos, echa un vistazo a juegos para el coche.
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