Juegos de palabras
Palabras encadenadas: reglas, trucos y una versión por significado
Mesa, sapo, pozo, zorro… Las palabras encadenadas son ese juego que casi todo el mundo ha jugado alguna vez, en el coche, en clase o en la sobremesa. Aquí tienes las reglas que evitan discusiones, unos trucos para no quedarte en blanco y cuatro variantes, una de ellas por significado.
Cómo se juega a las palabras encadenadas
La versión clásica es muy sencilla. Alguien dice una palabra. El siguiente tiene que decir otra que empiece por la última sílaba de la anterior. Y así, por turnos, hasta que alguien se queda en blanco o repite una palabra.
Una cadena podría ser: mesa, sapo, pozo, zorro, ropa, pato, tomate, tetera… Mesa termina en “sa”, así que viene sapo; sapo termina en “po”, así que viene pozo. Quien no encuentra palabra en su turno queda eliminado o se apunta un punto en contra, según se acuerde al empezar.
Se puede jugar con dos personas o con diez, sentados a la mesa, en el coche o paseando. No hace falta nada más que ganas.
Las reglas que evitan discusiones
Las palabras encadenadas son un juego sencillo, pero dan para muchas discusiones. Conviene dejar claro antes de empezar:
- No se repite. Una palabra que ya ha salido no vale. Si el grupo es grande, alguien puede ir apuntándolas.
- Tiempo para contestar. Lo habitual es contar hasta cinco en voz alta. Sin límite, el juego se eterniza.
- Solo palabras que existan. Nada de inventos. Los nombres propios, mejor fuera, salvo que se acuerde otra cosa.
- Manda el sonido. Si la palabra acaba en “rro”, como zorro, la siguiente puede empezar por “ro”: ropa.
- Plurales, sí o no. Mejor decidirlo antes de empezar, porque es la discusión más típica.
Trucos para no quedarte en blanco
Ten sílabas comodín. Hay sílabas que dan para mucho: “ca”, “ma”, “pa”, “to”. Si te toca una de esas, tienes cientos de opciones. Piensa primero en cosas que tengas alrededor.
Cuidado con las palabras trampa. Algunas palabras terminan en sílabas por las que casi nada empieza, como las acabadas en “-ción”: canción, estación. Muchos grupos acuerdan prohibirlas, porque cierran la cadena de golpe. Otros las usan a propósito para eliminar al siguiente.
Recorre las letras que pueden seguir. Si te toca “to”, prueba mentalmente con cada letra detrás: toalla, tobillo, tomate, tornillo, toro… Casi siempre sale algo.
Cuatro variantes para no aburrirse
1. Encadenadas por significado
Aquí no cuentan las sílabas, cuenta la idea. Cada palabra tiene que estar relacionada en significado con la anterior: otoño, castaña, erizo, púa, aguja, hilo… Quien dice una palabra sin relación clara o tarda demasiado pierde el turno. Es más difícil de lo que parece, porque obliga a pensar en lo que significan las cosas y no en cómo se escriben.
Esta variante tiene una prima hermana: el juego de frío o caliente con palabras. Alguien piensa una palabra secreta y los demás la buscan por su significado, con una temperatura en cada intento. Así podría ir una partida si la palabra secreta fuera eslabón (los grados son solo un ejemplo):
- cebolla4 °CGlacial: ni de lejos
- hierro40 °CTibio: el material ya encaja
- argolla62 °CCálido: un aro de metal
- pulsera66 °CCaliente: algo que se lleva en la muñeca
- cadena90 °CTe quemas: está hecha de lo que buscamos
- eslabón¡Encontrada!
Se puede jugar de viva voz, o en el teléfono con la palabra secreta del día, la misma para todos. Prueba ahora:
2. La cadena larga
Para quienes quieren ejercitar la memoria. Cada jugador, antes de añadir su palabra, repite toda la cadena desde el principio: “Mesa, sapo, pozo… y zorro”. El primero que se equivoca o se salta una palabra queda fuera. Con seis o siete palabras ya cuesta, y con doce es una hazaña.
3. Encadenadas de geografía
Solo valen ciudades, países, ríos o montañas, y se encadena por la última letra en vez de por la última sílaba: Toledo, Oviedo, Oslo, Ourense… Es una variante estupenda para el coche, porque además de palabras repasa el mapa.
4. Por temas
Antes de empezar se elige un tema: comida, animales, cosas de casa, nombres de oficios. Se encadena por la última sílaba o por la última letra, pero solo valen palabras del tema. Con niños pequeños funciona muy bien con animales o comida.
Palabras encadenadas para niños
Para los más pequeños, la última sílaba puede ser complicada. Empieza con la versión por la última letra: pan, nariz, zapato, oreja, araña… Así practican las letras sin agobiarse. A partir de los siete u ocho años ya pueden pasarse a la versión clásica por sílabas.
Un consejo: con niños, mejor sin eliminaciones. Si alguien se queda en blanco, los demás le ayudan con una pista y el juego sigue.
Un juego que nunca se acaba
Lo bonito de las palabras encadenadas es que nunca se gastan: el idioma tiene palabras de sobra para jugar toda la vida. Si te gusta jugar con el significado de las palabras, aquí tienes el juego de frío o caliente con palabras, explicado paso a paso, y seis juegos de asociación de palabras para adultos.
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