En Navidad
Juegos para Nochebuena y Navidad en familia, de la cena a la sobremesa
En Nochebuena se sienta a la misma mesa gente de ocho y de ochenta años, y no todos los juegos sirven para todos. Este es un plan para la noche entera, sin tableros ni compras de última hora: un juego para cada momento, desde que se termina la cena hasta que salen los turrones.
La regla de la noche: que juegue todo el mundo
Lo difícil de los juegos para Nochebuena en familia no es encontrarlos, sino que funcionen con todos a la vez: los niños que no pueden estarse quietos, los adolescentes con el teléfono en la mano, los abuelos que prefieren la conversación. Por eso los de esta lista tienen tres cosas en común: no necesitan material, se explican en un minuto y se pueden jugar a medias, entrando y saliendo.
Mientras se termina la cena: adivina el villancico
Para ir abriendo boca. Alguien tararea un villancico sin decir la letra, solo la melodía, y los demás tienen que adivinar cuál es. “Los peces en el río”, “Campana sobre campana”, “El tamborilero”… Los abuelos suelen ganar por goleada, y eso ya pone a todo el mundo de buen humor.
Una variante para cuando ya se ha adivinado todo: tararear canciones del verano o de otras épocas. De repente, cada generación tiene su momento.
En la mesa, entre plato y plato
El impostor navideño
Alguien prepara en papelitos una palabra navideña, la misma para todos, por ejemplo turrón, y en uno solo escribe “impostor”. Cada uno toma un papel sin enseñarlo. Por turnos, cada jugador dice una palabra relacionada con la palabra secreta: lo bastante clara para que se note que la conoce, lo bastante sutil para que el impostor no la descubra. Después de una o dos vueltas, se vota quién es el impostor.
Palabras que funcionan bien: belén, zambomba, roscón, cotillón, mazapán. Cuanto más concreta sea la palabra, más divertido.
Palabras prohibidas
Por equipos. Una persona tiene un minuto para que su equipo adivine una palabra sin decir las cuatro más obvias. Por ejemplo, roscón, sin decir “Reyes”, “sorpresa”, “haba” ni “nata”. Es un juego que en Navidad se presta a mucho teatro. Tienes más juegos así en juegos de asociación de palabras para adultos.
La sobremesa larga: frío o caliente con una palabra
La sobremesa de Nochebuena es sagrada: nadie tiene prisa, la mesa sigue puesta y la conversación va y viene. Es el momento perfecto para un juego tranquilo en el que pueden participar los abuelos sin moverse de la silla.
Una persona piensa una palabra. Los demás van diciendo palabras, y quien la pensó contesta como en el juego de niños: “frío”, “tibio”, “caliente”, “¡te quemas!”, según lo cerca que estén de la palabra secreta por su significado. Quien la acierta piensa la siguiente.
Así podría ir una partida navideña si la palabra fuera polvorón (los grados son solo un ejemplo):
- lavavajillas3 °CGlacial: nadie quiere pensar en eso hoy
- diciembre40 °CTibio: estamos en la fecha
- dulce58 °CCálido: ya huele a postre
- turrón76 °CCaliente: en la misma bandeja
- mantecado92 °CTe quemas: casi primo hermano
- polvorón¡Encontrada!
Este mismo juego existe en el teléfono, con una palabra secreta nueva cada día, la misma para todos. Si quieres probarlo antes de la cena:
Para los niños, antes de ir a dormir
Cuando los más pequeños empiezan a cansarse, el clásico frío o caliente con un objeto escondido es un buen cierre. Esconde un adorno pequeño del árbol, una chocolatina o la figurita que falta en el belén, y guíalos con la voz hasta que lo encuentren. Si hay varios niños, que se turnen para esconder. Hay más ideas para cada edad en el juego de esconder objetos.
Nochevieja y los días de después
Doce uvas, doce palabras
En Nochevieja, antes de las campanadas, una idea para la mesa: cada persona dice una palabra para el año que empieza. No hace falta explicarla, aunque casi todos acaban haciéndolo. Con doce personas, hay doce palabras, una por campanada. Es un juego sin ganadores, pero de los que se recuerdan.
La palabra del día, cada uno por su cuenta
Entre Navidad, Año Nuevo y Reyes hay muchas mañanas de casa llena. Una costumbre que se puede estrenar estas fiestas: que cada uno busque la palabra secreta del día por su cuenta, en su teléfono, a su ritmo. Luego, en la comida, se cuenta quién la encontró con menos intentos. Sin decir la palabra, que siempre hay alguien que aún no la tiene.
Es gratis, se juega en el navegador sin instalar nada y sin registrarse. Y si parte de la familia no puede venir este año, se le puede mandar el juego de todos modos: la palabra es la misma para todos, estén donde estén.
Consejos para que la noche salga redonda
- Mezcla los equipos. Abuelos con nietos, tíos con sobrinos. Las generaciones se entienden mejor jugando.
- Que los abuelos elijan las palabras. En el frío o caliente y en el impostor, darles ese papel los mete de lleno en el juego.
- Rondas cortas. Mejor tres juegos de diez minutos que uno de una hora.
- Que quien organiza no lo haga todo. Reparte: alguien prepara los papelitos, alguien lleva la cuenta y alguien hace de presentador.
Si quieres conocer a fondo el juego de la temperatura, aquí lo tienes paso a paso: el frío o caliente con palabras. Y si vas a hacer kilómetros para llegar a la cena, echa un vistazo a juegos para el coche.
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